En colaboración con ONU-Hábitat y la Iniciativa Flone, la Cátedra UNESCO realizó un estudio para analizar la movilidad de las mujeres en el principal sistema de transporte público de la ciudad de Nairobi: el minibús, popularmente conocido como matatu. Los resultados del estudio mostraron diferencias significativas entre hombres y mujeres en su uso del matatu. Las diferencias encontradas confirman patrones ya identificados en otras ciudades y modos de transporte, como las diferencias en el acceso al vehículo privado como alternativa de movilidad, la percepción de la seguridad y la finalidad del viaje, destacando una mayor proporción de viajes relacionados con actividades asistenciales.
Los datos mostraron que las mujeres son las principales usuarias del sistema matatu y que esto es muy similar para mujeres con diferentes perfiles socioeconómicos, afectando a todos los niveles de renta y educación. Las mujeres de Nairobi realizan un mayor número de viajes diarios, combinando diferentes modos de transporte o utilizando diferentes líneas de matatu. En general, o bien las mujeres recorren mayores distancias al día que los hombres, o bien la zona a la que se desplazan no suele estar cubierta por una sola línea y suelen tener que hacer más transbordos.
Los patrones de movilidad de las mujeres de Nairobi muestran que son ellas las que incorporan a su movilidad diaria algún tipo de desplazamiento relacionado con los cuidados, normalmente antes o después de ir a trabajar. Una aportación singular del estudio es que muestra que las distancias de los desplazamientos relacionados con los cuidados no son especialmente más cortas que las de los desplazamientos relacionados con el trabajo.
Por otra parte, el estudio revela que un porcentaje significativo de mujeres no utiliza el transporte público por motivos de seguridad. El nivel de seguridad percibida es alto para ambos sexos, pero son las mujeres las que muestran un alto nivel de preocupación por ser agredidas sexualmente. A pesar de esta percepción de inseguridad, el estudio constató que muchas mujeres se ven obligadas a desplazarse por la noche para trabajar, lo que aumenta su nivel de inseguridad (real y percibida).
El estudio concluyó con una serie de recomendaciones clave para abordar las desigualdades en la movilidad en el sistema matatu. Estas recomendaciones se agruparon en torno a dos líneas principales: mejorar la seguridad del sistema de transporte en su conjunto y mejorar la respuesta a las necesidades de movilidad asociadas a los cuidados. El estudio sirvió de base para una estrategia más amplia destinada a crear un transporte público seguro, sostenible y accesible para las mujeres y los grupos vulnerables en varios países de África.
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